Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Como parte de la acción interdisciplinaria que propuso desde sus inicios, el CAYC promovió prácticas experimentales apropiándose de varios impulsos preexistentes del arte argentino de los 60s.
Tanto el impacto de la publicidad y los medios masivos de comunicación, como el auge de la teoría de la información aplicada al ámbito social, marcaron el lineamiento de los seminarios y mesas de discusión que tuvieron lugar en los inicios del CAYC. Estaban dirigidos al público en general, pero en particular a los artistas y el objetivo era impulsar el desarrollo de una poética propia. De ese modo, la semiótica fue la perspectiva que primó para el análisis de la producción artística en el ámbito del Centro en la década de setenta. Términos como “ideología” o “sistemas” ejercieron un rol central en los textos tanto curatoriales como de difusión emitidos desde la sede. Fueron medulares en el discurso de los propios artistas.
El grupo Nosotros Laboratorio de Teatro — integrado por Alfredo Álvarez, Zulema Ciordia, Dardo Gómez y Enrique Torres— desarrolló diversas actividades en las salas del CAYC. Formado en 1970, el grupo había presentado previamente varias piezas: Ejercicios (1970), Nosotros y Caminos (1971, ambas), y H.O.Y. (1972) en el Centro Cultural General San Martín en la capital argentina. [GT-244; doc. no. 1478791, GT-251; doc. no. 1478797].
Algunas de esas obras fueron incluidas en el ciclo de investigaciones teatrales 73 - 74. En este Ciclo organizado por el CAYC desde 1973 [GT-297; doc. no. 1478830, GT-301; doc. no. 1478985GT-302; doc. no. , GT-308; doc. no. 1478837, GT-317; doc. no. 1478987, GT-321; doc. no. 1478841, GT-326; doc. no. 1478843, GT-410; doc. no. 1478893, GT-418; doc. no. 1478895] participaron distintos grupos. Plantearon el teatro como praxis política para la transformación social.
Los grupos participantes compartían una propuesta estética afín, basada en el encuentro entre actor / espectador y en la reducción al mínimo de los elementos de la puesta escénica; “teatro pobre” basado en el cuerpo y en la voz de los actores bajo una escena “vacía” en línea con la propuesta de Jerzy Grotowski (1933–99). El Teatro Pobre establecía una relación directa con las prácticas performáticas, una de las tendencias experimentales que Glusberg promovió en la escena local.