Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Las exposiciones hicieron visibles esos intercambios, en los que la presentación de panoramas de tendencias o artistas individuales era una oportunidad para conocer las novedades del arte contemporáneo internacional, o bien de dar a conocer artistas argentinos y latinoamericanos en la escena mundial.
Marta Minujín (n. 1943) ha sido una de las figuras centrales en la escena de vanguardia argentina desde los años sesenta. A partir de esa década marcante, ha desarrollado una prolífica trayectoria que incluye happenings, performances, escultura, pintura y videoarte. Tras varios años de residir entre Europa y Nueva York, Minujín regresó a Buenos Aires definitivamente en 1975 y, desde entonces, colaboró asiduamente en las actividades del CAYC. La participación de la artista en diferentes eventos de la institución había comenzado en 1970 (GT-7; doc. no. pendiente, GT-44; doc. no. pendiente, GT-293; doc. no. 1476441, GT-485; doc. no. 1476726), así como la del profesor de filosofía Agustín Merello (GT-210; doc. no. 1478194, GT-224; doc. no. 1478771, GT-225; doc. no. 1478772, GT-249; doc. no. 1478795) en seminarios donde promovía el modelo de la prospectiva, definida por él como “la anticipación científica del futuro como guía para la acción”.
Minujín vuelve a la Argentina y encuentra un panorama políticamente convulsionado. La muerte de Juan Domingo Perón (1974) desencadenó un clima de incertidumbre institucional. El mandato de su viuda María Estela Martínez de Perón estuvo marcado por una escalada de violencia visible en la lucha entre diversos sectores del arco político y la actividad de grupos armados paramilitares tales como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).
En este complejo contexto, un grupo de artistas e intelectuales —entre los que se encontraban Minujín y el mencionado Merello, Pier Cantamessa, Carlos Bronovsky, Mercedes Esteves, Charlie Espartaco, Florencio [Chito] Méndez Casariego y Federico Peralta Ramos— procuró desmitificar los imperativos triunfalistas asumiendo dignamente el fracaso. Algunas de las ideas surgidas en estos encuentros fueron materializadas por Minujín en La academia del fracaso, que inauguró en el CAYC el 26 de septiembre de 1975, en colaboración con Merello, evento con el que la artista inicia un ciclo de acciones. La obra consistía en un recorrido de experiencias por la sede del CAYC en torno al concepto de “fracaso”; la propuesta se complementaba con un programa de conferencias. Concluido el recorrido se le entregaba al participante el “Certificado Internacional de Vacunación contra el Triunfalismo”, cuestionándose así cualquier conato de optimismo bajo gobiernos autoritarios.
Esta gacetilla reproduce dicho “Certificado” en el tono satírico que caracteriza las obras de Minjuín. Los participantes de La academia del fracaso se recibían simbólicamente de “transfracasados”, siendo así inmunizados contra las exigencias de un mundo “exitista”.