Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Junto a las exposiciones, un programa de actividades públicas diversas ampliaba la oportunidad para conocer las novedades del arte y el pensamiento científico. En la propuesta de Glusberg, la articulación entre el pensamiento teórico y la práctica artística era central para el cambio social.
La arquitectura y el diseño fueron dos componentes fundamentales de la propuesta interdisciplinaria del CAYC. En su origen, el Centro estuvo ligado a la Fundación de Investigación Interdisciplinaria, el espacio que dio cabida a un grupo de profesores disidentes de la Facultad de Arquitectura y Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, tras la ocupación forzada de las universidades nacionales que tuvo lugar tras el golpe de Estado de 1966. Este origen dejó su impronta en distintos aspectos del centro, como el carácter proyectual de muchas de las iniciativas, el uso de las heliografías en sus exposiciones -una técnica de reproducción usualmente empleada en planos-, la colaboración con el sector industrial en exposiciones y concursos, y la presencia de varios artistas-arquitectos en la formación del Grupo de los Trece. El propio Glusberg estaba vinculado al sector a través de su firma Modulor S.A. dedicada a los artefactos de iluminación.
En sus primeros años, el Centro organizó actividades con intelectuales que permitieron la circulación de ideas de distintas disciplinas (filosofía analítica, lógica matemática, los problemas epistemológicos, psicología, semiótica y lingüística) que habían sido excluidas de los ámbitos oficiales. Este interés se formalizó a principios de 1973, con la creación de la EAE (Escuela de Altos Estudios). Los propósitos descritos en las gacetillas que lo anuncian (GT-201; doc. no. 1478752, GT-201- A; doc. no. 1478753, GT-224; doc. no. 1478771, GT-219; doc. no. 1478755) se verían reflejados no sólo en las actividades organizadas por la Escuela —siendo algunas más técnicas y otras más interdisciplinares—, sino también en la producción artística vinculada al Centro.
La gacetilla anuncia la creación de un Centro de Documentación de Arte y Arquitectura para América Latina; el cual pudiera actuar como repositorio de documentos y registros sobre los avances realizados en las distintas áreas del conocimiento (en el ámbito latinoamericano). Aun cuando no es posible documentar su continuidad, esta propuesta estuvo en plena sintonía con las iniciativas con las que el Centro procuró incentivar la proyección internacional del arte y el pensamiento del continente.
Además de Glusberg (fungiendo como director del Centro), el documento lleva la firma del periodista y poeta Ramiro de Casasbellas (1936-99), designado Director del recién creado Centro de Documentación.