Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. El CAYC promovió prácticas experimentales apropiándose de varios impulsos preexistentes del arte argentino de los años sesenta.
Además de los espectáculos que se ofrecieron en las inauguraciones de algunas de las exposiciones (GT-21; doc. no. pendiente, GT-158; doc. no. 1476342, GT-161; doc. no. 1478696, GT-162; doc. no. 1478697, GT-180; doc. no. 1477992, GT-196; doc. no. 1478750), el centro programó funciones y ciclos de diversas prácticas performáticas y experimentales.
A mediados de 1973 estas propuestas poco convencionales comienzan a tener mayor presencia, dando lugar al ciclo de experimentaciones teatrales. Los grupos participantes compartían una propuesta estética afín, basada en el encuentro entre actor y espectador, incluso en la reducción al mínimo de los elementos de la puesta en escena. Todo ello en sintonía con la propuesta de Jerzy Grotowski (1933–99) y su “teatro pobre”.
Esta gacetilla anuncia la presentación en el espacio del CAYC del espectáculo Ritual misterioso en casa de Antonino Monigotte, creado por el grupo Teatrocirco en abril de 1975. Integrado por Herrán Gutiérrez, Lorenzo Quinteros, Tina Serrano y Rubén Szuchmacher el grupo estrena esta obra colectiva emblemática del teatro experimental en Buenos Aires que, finalmente fue un éxito. El grupo afirma su propuesta estética basada en el sainete y el grotesco regional, géneros populares en el origen del teatro argentino. A partir de la mezcla de géneros, presentan una parodia al teatro moderno, a la vez que una feroz sátira al contexto social bajo dictadura militar.