Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Junto a las exposiciones, un programa de actividades públicas diversas ampliaba la oportunidad para conocer las novedades del arte y el pensamiento científico. En la propuesta de Glusberg, la articulación entre el pensamiento teórico y la práctica artística era central para el cambio social.
La tecnología, la arquitectura, diseño y e industria, las ciencias exactas, sociales y humanas fueron fundamentales entre las áreas interdisciplinarias del CAYC desde el inicio. En 1969, a través de la primera exposición Arte y Cibernética, se definió su perfil experimental en sintonía con las iniciativas realizadas previamente en la escena internacional. Con esta muestra en la Galería Bonino de Buenos Aires, el centro buscaba ilustrar las posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías para la actividad creadora.
En la propuesta curatorial, se incluyó como parte de su ambientación, música electrónica compuesta por Dante Grela, Francisco Kröpfl, Carlos Rausch, Jorge Rotter y Eduardo Tejeda. El interés en fusionar disciplinas continuó con Argentina-Intermedios (Teatro Ópera, Buenos Aires, 1969), un espectáculo de música electrónica, artes escénicas, filmes experimentales y esculturas cinéticas.
Junto a estas propuestas, en sus primeros años el CAYC organizó las “Jornadas Intensivas de Discusión”, en las que se proponían aproximar ciertas problemáticas. Se anuncia en la gacetilla una nueva reunión dedicada a la música en América Latina. Con la participación de destacados compositores como Jorge Blardini, César Bolaños, Florencio González Araujo, Enrique Gerardi, Armando Krieger y Luis Zubillaga, quienes ya participaban de las iniciativas del Centro.
La mayoría de ellos había sido de becarios del CLAEM (Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales), un espacio desarrollado con recursos de la Fundación Rockefeller e integrado al Instituto Torcuato Di Tella. Bajo la dirección del célebre compositor erudito Alberto Ginastera, se creó en miras de convertirse en la institución de formación musical más vanguardista de América Latina.
En el marco de la muestra Hacia un perfil del arte latinoamericano (GT-133; doc. no. 1476312, GT-143; doc. no. 1478009), expuesta en la sede del CAYC, el evento ofreció un ámbito de reflexión sobre la situación de la música en Latinoamérica, el cual, junto a otras iniciativas (GT-137; doc. no. 1478778, GT-147; doc. no. 1478783), presentó una perspectiva del arte contemporáneo en la región.