Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Junto a las exposiciones, un programa de actividades públicas diversas ampliaba la oportunidad para conocer las novedades del arte y el pensamiento científico. En la propuesta de Glusberg, la articulación entre el pensamiento teórico y la práctica artística era central para el cambio social.
En el contexto cultural de la dictadura militar del Gral. Juan Carlos Onganía, el CAYC surgió como un área de la Fundación de Investigación Interdisciplinaria, espacio que reunió a un grupo de profesores disidentes de la Facultad de Arquitectura y Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires tras la intervención militar en la institución conocida como “La Noche de los Bastones Largos”, en junio de 1966. En sus primeros años, el Centro organizó distintas actividades con intelectuales que permitieron la circulación de ideas de distintas disciplinas (filosofía analítica, la lógica matemática, los problemas epistemológicos, psicología, la semiótica y la lingüística) que habían sido excluidas de los ámbitos oficiales.
Gregorio Klimovsky (1922-2009) inició estudios de ingeniería en la UBA (Universidad de Buenos Aires, 1941) para a seguir dedicarse a la matemática. Simultáneamente, su interés se extendió centrándose, a partir de lecturas del pensamiento de Bertrand Russell, en problemas de tipo epistemológico, así como de fundamentación del conocimiento científico. Fue, además, uno de los pioneros en Argentina tanto de la introducción de la lógica matemática como de la teoría axiomática de conjuntos. Más aún, contribuyó a la fundamentación epistemológica del psicoanálisis.
En 1966, Klimovsky renunció a sus cargos en las Facultades de Ciencias Exactas, Naturales y Filosofía y Letras de la UBA tras la fatídica “Noche de los Bastones Largos”. Con el retorno de la democracia, en 1984, volvió a dichas instituciones integrando la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas (CONADEP). (Alejandro Cassini, “Gregorio Klimovsky: 1922-2009” Revista latinoamericano de filosofía 35, no.2 (2009 ): 388–92).