Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Junto a las exposiciones, un programa de actividades públicas diversas ampliaba la oportunidad para conocer las novedades del pensamiento científico. En la propuesta de Glusberg, la articulación entre el pensamiento teórico y la práctica artística era central para el cambio social.
En línea con el propósito de postularse como espacio para la experimentación —particularmente aquella donde convergen arte, tecnología y comunicación—, el CAYC organizó distintas actividades por medio de las cuales fue impulsor de una vanguardia de punta que se adentraba ya en las lógicas masivas de los medios de comunicación.
En sus primeros años, el Centro organizó actividades con intelectuales que permitieron la circulación de ideas de distintas disciplinas (filosofía analítica, lógica matemática, los problemas epistemológicos, psicología, semiótica y lingüística) que habían sido excluidas de los ámbitos oficiales. Este interés se formalizó a principios de 1973, con la creación de la EAE (Escuela de Altos Estudios). Los propósitos descritos en las gacetillas que lo anuncian (GT-201; doc. no. 1478752, GT-201-A; doc. no. 1478753, GT-224; doc. no. 1478771, GT-219; doc. no. 1478755) se verían reflejados no sólo en las actividades organizadas por la Escuela —siendo algunas más técnicas y otras más interdisciplinares—, sino también en la producción artística vinculada al Centro.
Nacido en Villa María, provincia de Córdoba, Jorge Bonino (1935-90) se graduó como arquitecto y tempranamente comenzó a realizar presentaciones en donde hablaba en una lengua inventada por él mismo. Con un formato unipersonal —el cual combinaba aspectos del teatro y performance con un tono humorístico— se presentó desde mediados de la década de sesenta, en el Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires. Tras vivir y actuar en distintas ciudades de Europa y Estados Unidos, vuelve a la Argentina en 1974. Al año siguiente, se presenta en el CAYC con el espectáculo mencionado, Bonino trata de actuar pero no tanto…, (GT-566-567; doc. no. 1478997) siendo acompañado en guitarra por Carlos Viale. Poco después, participa en un cortometraje de Marta Minujín, y de la película Piedra libre dirigida por Leopoldo Torre Nilsson.