Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Como parte de la acción interdisciplinaria que propuso desde sus inicios, el CAYC promovió prácticas experimentales apropiándose de varios impulsos preexistentes del arte argentino de los años sesenta.
En 1969, a través de la primera exposición Arte y Cibernética, el CAYC definió su perfil experimental en sintonía con las iniciativas realizadas previamente en la escena internacional. Con esta muestra en la Galería Bonino de Buenos Aires, el centro buscaba ilustrar las posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías para la actividad creadora.
En la propuesta curatorial de la muestra, se incluyó como parte de su ambientación, música electrónica compuesta por Dante Grela, Francisco Kröpfl, Carlos Rausch, Jorge Rotter y Eduardo Tejeda. El interés en fusionar disciplinas continuó con la pieza Argentina-Intermedios (Teatro Ópera, Buenos Aires, 1969), espectáculo de música electrónica, artes escénicas, filmes experimentales y esculturas cinéticas.
Griselda Gambaro (n. 1928), escritora y dramaturga argentina, comenzó su carrera como autora de cuentos y novelas cortas. La adaptación dramática de uno de esos relatos, El desatino, fue su primer estreno teatral en el Instituto Di Tella, en 1965. Allí participaron distintos grupos que se plantearon el ejercicio profesional del teatro como praxis política en vías de transformación social. Con el escultor Juan Carlos Distéfano (n. 1933) su marido —y diseñador gráfico del Di Tella en aquella época— decidieron exiliarse en 1969 en Europa (Barcelona) ante el clima represivo de la dictadura militar del General Juan Carlos Onganía. Fue este ambiente oscuro lo que la impulsó a escribir una de sus obras más destacadas, El campo (1968). Narra las vicisitudes de un argentino que despierta, de repente, en un campo de concentración nazi. Esta gacetilla anuncia la presentación de la obra en una puesta en escena de la agrupación en las salas del CAYC (marzo, 1974).
En el texto que reproduce la gacetilla, el grupo afirma su propuesta estético-antropológica basada en el rito, como una forma de comunión y comunicación entre los participantes. Presentar la obra de este modo permite apartarse de la cotidianidad y así generar un acontecimiento extraordinario. Dicho “rito” se realiza en un espacio escénico de mínimos elementos, en línea con la propuesta de Jerzy Grotowski (1933–99) y su Teatro Pobre. El Teatro Pobre, basado en el cuerpo y en la voz de los actores y una escena “vacía”, establecía una relación directa con las prácticas performáticas, una de las tendencias experimentales que el CAYC promovió en la escena local.