Desde sus inicios, el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) liderado por el gestor, artista y empresario Jorge Glusberg se propuso como un espacio interdisciplinario que pudiera generar un movimiento de arte experimental. Para ello, la conformación de redes de colaboración entre artistas y críticos locales e internacionales fue fundamental. Junto a las exposiciones, un programa de actividades públicas diversas ampliaba la oportunidad para conocer las novedades del arte y el pensamiento científico. En la propuesta de Glusberg, la articulación entre el pensamiento teórico y la práctica artística era central para el cambio social.
En noviembre de 1971, a resultas del encuentro con el director teatral polaco Jerzy Grotowski (1933–99), fundador de lo que se llamó “teatro pobre”, hubo reuniones donde se discutieron en el CAYC los objetivos y operativos en torno a un colectivo: el Grupo de los Trece (Jacques Bedel, Luis [Fernando] Benedit, Gregorio Dujovny, Carlos Ginzburg, Víctor Grippo, Jorge González Mir, Vicente Marotta, Luis Pazos, Alberto Pellegrini, Alfredo Portillos, Juan Carlos Romero, Julio Teich y Jorge Glusberg). Cf. (GT-125; doc. no. 1476409, GT-196; doc. no. 1478750).
Elemento fundamental en la configuración del grupo fue David Cooper (1931-86) —ver Archivo Digital ICAA (GT-213-A; doc. no. 1476423)—. Tras su imagen rebelde, fue el gran promotor de la antipsiquiatría, corriente marginal que impugnaba la psiquiatría tradicional por considerarla ámbito donde se reproducen profundas relaciones de dominación. Si la enfermedad mental no era otra cosa que una categoría represiva ejercida por quienes detentan el poder, entonces la esquizofrenia (o más llanamente la locura) podía ser entendida como “acto revolucionario”. Siendo así, la propuesta de Cooper se alineaba con las múltiples prácticas y disciplinas que contemporáneamente cuestionaban aquellas instituciones consideradas como espacios que ejercen un poder opresivo y asimétrico. El interés por difundir tales ideas en Buenos Aires debe ser leído a la luz del auge en América Latina de la difusión de la Teoría de la Dependencia, la cual explicaba la pobreza de los países de la región en función de haber relaciones desiguales (políticas y económicas) con los países desarrollados. En el caso mencionado de Cooper, esta es aplicada al ámbito sociocultural.